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El amor lo puede aprisionar un corazón, pero no los barrotes

Lucilo Tejera Díaz

 
   El amor lo puede aprisionar un corazón, pero no barrotes. Esto lo demuestran los cinco cubanos antiterroristas prisioneros  en cárceles de los Estados Unidos desde 1998.

   Ese sentimiento es libre y escapa a todas las penurias y a las malas intenciones, y René González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González y Antonio Guerrero, en medio de condiciones tan difíciles, dan gracias al amor.

   René le dedicó este poema a su esposa Olga Salanueva y lo tituló La semana:

Yo no sé si los domingos brilla el día
o si el lunes, densas nubes se levantan
yo no quiero ver si el martes, de alegría
en tropel saltan las aves cuando cantan.

En los miércoles no miro el sol saliendo
ni tampoco cuando el jueves deja el cielo
y los viernes, nadie espere que esté viendo
si es el clima de tristeza o de consuelo.

Pero el sábado, el encanto de tu risa
trastocando del encierro su amargura
rompe límpido en mi celda, con la brisa
refrescante de tu amor y tu ternura.

Y te vas, abandonándome a la esencia
que dejó la brevedad de tu estadía
nueva paz, alimentando mi existencia
que me alumbra, por otros siete días.

   Igual como sucede con Olga, el gobierno de los Estados Unidos tampoco le da permiso a Adriana Pérez O’Connor para que visite a su esposo Gerardo en la prisión de máxima seguridad donde está. Él le escribe continuamente cartas o le envía postales que dibuja. Esta es una de esas misivas:

   “Aprovecho para decirte (y presta atención porque posiblemente sea lo más serio de esta carta), sobre lo que me preguntaste por teléfono, que de la única manera que yo me arrepentiría de haber estado aquel día en la parada de la 32, o aquel otro en la Playita de 16, o el otro en el Palacio de los Matrimonios de Mayía Rodríguez, sería que algún día tú misma llegaras a arrepentirte, que tuvieras dudas de si eso fue o no algo positivo en tu vida, algo que repetirías si pudieras echar el tiempo atrás, que tuvieras dudas de si optarías por volver a vivirlo o no. Yo me arrepentiría si a ti algún día te llegara a pesar, si pensaras que no valió la pena tanto sufrimiento y tanto tiempo ‘perdido’, tanto dolor y tantos sacrificios, que hubiera sido preferible seguir otro camino y vivir la vida de otra manera, y tener ya a estas alturas tu hogar, tus hijos y una felicidad plena que hoy no tienes.

   “Si algún día a ti eso te pasara por la mente, si lo pensaras aunque fuese un momentito, si tuvieras la más mínima duda respecto a si decidir vivirlo todo de nuevo o no, entonces yo me arrepentiría de lo que ocurrió en esas fechas. Y tal vez te resulte contradictorio que yo te diga ahora que puedo arrepentirme, cuando te he dicho muchas veces que tú eres lo mejor que me ha ocurrido en la vida, pero no hay contradicción. Por el contrario, por ser tú lo mejor que me ha ocurrido, no podría nunca, pase lo que pase, desearte otra cosa que no sea felicidad.”

   Ramón ama profundamente a Elizabeth Palmeiro. A ella le ha escrito muy emotivos poemas y cartas. Esta se la mandó en el 2001:

   “Querida esposa mía, quiero que sepas que en los momentos más difíciles, en la soledad extrema, cuando extrañábamos hasta la voz de un ser humano (y teníamos hasta el temor de perder la comunicación, añorábamos incluso oír alguna palabra, en cualquier idioma de alguna persona), siempre, siempre, estuviste presente, tú, tu sonrisa y nuestra increíble historia de amor. En esos momentos extremos siempre te tuve, sin falta, a mi lado.”

   Fernando y Rosa Aurora Freijanes, su esposa, se aman profundamente. La cárcel y el ensañamiento no han menguado por un minuto ese inmenso amor que se sienten. Esta carta habla de ello:

   “Corazón, las cartas todas van a salir juntas mañana y me percato que te llegarán alrededor del día 14 de febrero, o al menos eso espero. No quiero dejar pasar la ocasión para expresarte cuánto te admiro por tu comprensión infinita, tu paciencia para lidiar conmigo y la manera en que siempre me has apoyado incondicionalmente. Puedes estar segura de que ninguna separación va a hacer que deje de quererte y admirarte. Yo sé que debes estar pasando momento  de incertidumbre y a veces te sentirás triste momentáneamente, pero no dejes que el ‘gorrión’ te agarre. Mantente optimista. La vida sigue su camino, el tiempo pasa y saldremos más fortalecidos de esta prueba. No hay nada que pueda contra nuestro amor. Recibe todo mi cariño en este Día de los Enamorados, mi admiración y todo mi amor. Un beso  de tu eterno enamorado. Fernando.”

   Antonio, Tony como le dicen todos sus amigos y familiares, tiene muy fina sensibilidad. Sus poemas lo demuestran. Este de amor lo tituló El mundo de tu mano:
 
Cuando del brazo leas mis poemas
de una noche callada y encendida,
blanca y frágil, la frase nunca oída
irá cambiando todos tus esquemas.
 
La esencia es fuego y frío, no le temas.
todo se aprende con tiempo y medida:
los inviernos de cada despedida,
los veranos de amor con que te quemas.
 
Yo escribo, echo de menos la ventana
que nos hizo de puerta hacia la luna
y nos traía el sol en la mañana.
 
Nada en este pesar ha sido en vano.
Tú sigues siendo luz como ninguna,
yo sigo viendo el mundo de tu mano.

19/09/2010 17:30. Lucilo Tejera Díaz #. sin tema

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