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Fidel Castro y el proyecto expedicionario de Cayo Confites

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Fidel llegó a nado hasta este punto de cayo SaetíaCuestión de honor para Fidel Castro Ruz fue no dejarse apresar en la bahía de Nipe el 29 de septiembre de 1947, tras el fracaso del proyecto expedicionario conocido como cayo Confites, el cual pretendía liberar a República Dominicana de la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo Molina (Chapitas).

Ese día, hace 65 años, alrededor de las tres de la tarde el líder de la Revolución cubana estaba a bordo de una de las embarcaciones que trasladarían a los expedicionarios, mayoritariamente jóvenes.

Justo a esa hora las fragatas Máximo Gómez y José Martí, de la Marina de Guerra de Cuba a la sazón, las cuales desde una milla de distancia seguían a los revolucionarios, iniciaron la operación de su captura en aguas del  canal de acceso a Nipe.

Mas a Fidel no lo apresaron, su honor no lo permitió, como ocurrió con la mayoría de los hombres quienes desde los primeros días de julio se entrenaron militarmente en condiciones muy difíciles en cayo Confites, al norte de Camagüey.

Virgilio Mainardi Reina, revolucionario de la patria de Máximo Gómez y participante en aquella gesta, recordó cómo cuando una de las fragatas los conminó a entregarse, Fidel, quien tenía apenas 21 años, afirmó que él no caía preso. Al ser interceptadas, las embarcaciones expedicionarias se dirigían hacia el cumplimiento del objetivo trazado.

Fidel estaba en la nave nombrada Aurora,  acompañado entre otros por el manzanillero Miguel Luján Vázquez, hermano de Andrés, con el paso de los años expedicionario del yate Granma caído en Alegría de Pío.

En una balsa inflable, el joven revolucionario Fidel Castro y otros tres expedicionarios abandonaron el barco con varias armas envueltas en nylon.

Con el peso de los cuatro hombres y las armas, la pequeña embarcación de salvamento amenazaba con hundirse, mientras bogaban con una tabla a guisa de remos en dirección hacia cayo Saetía, porción de tierra que divide las bahías de Nipe y Levisa.

Al aproximarse a la costa de Saetía se les acercó otra lancha que resultó la del Práctico del Puerto de Antilla. Fidel desenfundó la ametralladora y encañonó a sus tripulantes, conminándolos a que le tendieran un cabo para remolcar la balsa, o se acercaran a fin de abordarla, objetivo el cual fue alcanzado.

Ya el muelle de cayo Saetía estaba ocupado por el ejército y ante el nerviosismo y temor del Práctico de que pudieran descubrirlos y matarlos, Fidel le aseguró que si eso ocurría se tirarían al mar, y así sucedió. A partir de ahí nadaron para no comprometer la vida de los tripulantes de la embarcación que los recogió.

Fidel, genuino atleta, se lanzó al agua con dos de las ametralladoras y sin salvavidas, algo que sí hicieron sus acompañantes. Los cuatro llegaron hasta cayo Saetía, donde comenzaron a recibir ayuda y pudieron llegar hasta Birán.

Al día siguiente, 30 de septiembre de 1947, se habló mucho del suceso, fundamentalmente en el poblado del antiguo central Preston, de que algunos expedicionarios habían sido comidos por los tiburones.

Esta singular anécdota está contenida en el libro inédito del investigador del pensamiento revolucionario cubano Diego Guiu Ruíz, teniente coronel (r) , del Ministerio de la Interior.

29/09/2012 14:40. Lucilo Tejera Díaz sin tema

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