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Jesús Suárez Gayol en la guerrilla del Che

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Ángel Rodríguez Álvarez (Agencia Cubana de Noticias -ACN-)


   Sobre el terreno quedaron dos enemigos muertos y tres heridos. Se tomaron seis prisioneros. El Che escribiría en su diario el 10 de abril de 1967: “ Encontraron al Rubio ya agonizante, su garand estaba trabado y una granada, con la espoleta suelta, pero sin estallar, estaba a su lado”.

   Dos días más tarde anotaría nuevamente: “ A las 6:30 reuní a todos los combatientes menos a los 4 de la resaca para hacer una pequeña recordación de El Rubio y significar que la primera sangre derramada fue cubana…” 

   Jesús Suárez Gayol había nacido en Manatí, Las Tunas, el 24 de mayo de 1936. Sus padres españoles, lo enviaron a estudiar a Camagüey. En el Instituto de Segunda Enseñanza se destacó por su oposición a la tiranía batistiana desde el mismo 10 de marzo de 1952. Organizó la Federación de Estudiantes Secundarios de esa ciudad y formó parte de la Dirección provincial del M-26-7.

    Matriculó Arquitectura en la Universidad de La Habana y compartió riesgos y manifestaciones con su amigo José Antonio Echeverría. Trabajó junto a Gerardo Abreu (Fontán) en la dirección de las Brigadas Juveniles del 26 de Julio en toda la nación. Conoció las mazmorras de las estaciones policíacas, las torturas y golpizas.

    Al ser liberado, por orden del Movimiento se trasladó a México para sumarse a una expedición que se preparaba allí. Desembarco más tarde en Pinar del Río, donde cumplió misiones en la Sierra y el Llano. En Las Villas se incorpora a la columna ocho, comandada por el Che. Por sus méritos en combate, recibió los grados de capitán.

    Ya con la Revolución en el poder, se desempeñó en varias tareas. Era viceministro del azúcar cuando recibió el llamado del Che para acompañarlo a la gesta de Bolivia. Así dejó de llamarse Jesús Suárez Gayol, el Capitán, para convertirse en El Rubio.

    Al principio, en el entrenamiento para la guerrilla boliviana, algunos de los compañeros no tenían fe en la capacidad de resistencia de El Rubio. Suele relatar Leonardo Tamayo (Urbano): “ Al saber su elección, le mostré mi desacuerdo al Che, creía honestamente que no tenía suficientes experiencia de lucha guerrillera ”.  

    Pronto El Rubio hizo que cambiaran esas opiniones. En el entrenamiento, se enterró un clavo en plena caminata y no le dijo nada al Che para no perder días de preparación combativa. Los compañeros le consiguieron medicamentos, también sin decir nada, y él no dejó un solo día de marchar junto al resto de los combatientes.      

En Bolivia, Suárez Gayol mantuvo una actitud ejemplar y el propio Urbano afirma que resultó un ejemplo “ por su espíritu de lucha y sacrificio ”. Y Harry Villegas (Pombo) escribiría en su Diario el día de su muerte: “ Era un buen hombre, tanto por sus condiciones de organizador como también por ser un futuro cuadro militar. ” 

08/04/2014 08:03. Lucilo Tejera Díaz sin tema No hay comentarios. Comentar.


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