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Transnacionales farmacéuticas: ganar a costa del sufrimiento

   Las transnacionales de los medicamentos consiguen elevadas ganancias con sus producciones, muchas obtenidas utilizando materias primas de naciones del Tercer Mundo o gracias al “robo de cerebros” para la investigación.

   Esa constituye una realidad a la cual se enfrentan día a día sobre todo los países en desarrollo o pobres, pero lo más ultrajante para la dignidad humana es que esas grandes empresas lucren desenfrenadamente en épocas de epidemia universal.

   El actual riesgo que vive la humanidad por la propagación de la influenza A (H1N1), calificada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ocasionado la muerte de más de cuatro mil 500 personas, se convierte en un buen ejemplo de las ansias de dinero de las transnacionales.

  A fines de julio del actual año el grupo suizo Roche Holding AG anunció ganancias en el primer semestre por 937 millones de pesos, lo cual significaron un aumento del 203 por ciento, y pronosticaba una cantidad similar en la segunda mitad del concluir el 2009.


   Los elevados dividendos provienen  por las ventas del antiviral Tamiflu, utilizado para combatir la influenza A en los primeros momentos de su aparición, de acuerdo con un reporte de la página digital BBC Mundo.
   La compañía GlaxoSmithKline, la mayor farmacéutica de Gran Bretaña, señaló que proyectaba  ganancias por mil 600 millones de dólares gracias a la comercialización de su vacuna contra la pandemia A (H1N1) que la tendría disponible a fines de año y ya tenía considerables solicitudes.
   Cuando la epidemia cobraba fuerza en México, Estados Unidos y Canadá, en el segundo trimestre, circuló por la Internet que la empresa farmacéutica norteamericana Gilead Sciences Inc. tuvo ingresos considerables en 2005 por la venta del Tamiflu a países asiáticos temerosos de un brote de gripe aviar.
   Pero lo interesante radicaba en que esta firma la presidió de 1997 al 2001 Donald Rumsfeld, quien ostentó el cargo de secretario de Defensa en el gobierno de George W. Bush en el período 2001-2006 y uno de los accionistas de la Gilead.
   Muchas personas en el mundo consideran desleal el proceder de las transnacionales de los medicamentos por aprovecharse de situaciones de gravedad extrema para incrementar de golpe sus dividendos.

PAISES POBRES TIENEN POR QUE PREOCUPARSE

   La obtención de la vacuna contra la influenza A H1N1 resulta el más visionario campo para las ganancias de estas “transnacionales de los sufrimientos”.
   Cada dosis tiene un precio que se mueve de 10 a 12 dólares, nivel que para muchos países pobres es prácticamente inaccesible para cubrir a sus poblaciones, aun cuando algunas empresas internacionales accedieron a una rebaja a determinadas cantidades.
   La preocupación mayor de las autoridades sanitarias a todos los niveles radica en la segunda emergencia de la pandemia que comienza en estos días por el cambio de estaciones en el hemisferio norte. Se espera, no sin temor, una mayor agresividad del virus A (H1N1).
   Pero la capacidad de producción de vacunas en el planeta al año no rebasa los tres mil millones de dosis, “insuficiente para un mundo en el que prácticamente todos los habitantes son susceptibles a contraer la infección por un virus que se contagia fácilmente”, aseguró la doctora Margaret Chan, directora general de la OMS.
   Aunque varios países informaron de donaciones para los grupos de mayor riesgo de contraer la enfermedad en naciones en desarrollo, lo cierto es que la obtención actual de la vacuna se dirige a las poblaciones del Primer Mundo.

¿QUE HACE CUBA?

   Con una complicada situación epidemiológica por la combinación de la circulación en el país del virus A (H1N1), la gripe estacional, el dengue y la conjuntivitis, Cuba enfrenta la segunda oleada de la pandemia con todo su dispositivo de salud activado, el cual brinda atención gratuita del universo de sus servicos.
   La nación cuenta con suficiente reserva del antiviral Tamiflu, que lo produce la industria farmacéutica doméstica, y solicitó cooperación a la OMS y a la Organización Panamericana de la Salud para adquirir las nuevas vacunas para las personas más susceptibles al virus, a pesar del elevado precio de cada dosis.
   Insiste sobre todo entre su población de las medidas preventivas, de la higiene personal y colectiva y de acudir al médico si tiene algunos de los síntomas de la gripe estacional, pues el examen de los profesionales determina si en realidad el pacedimiento es de la influenza A (H1N1).

13/10/2009 10:56. Lucilo Tejera Díaz #. sin tema

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