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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2010.

El amargo acoso del bloqueo yanqui al dulce azúcar cubano

Lucilo Tejera Díaz
¿Qué representa el bloqueo estadounidense desde hace 47 años para la agroindustria azucarera de Cuba, durante muchos años la principal fuente de ingresos para el desarrollo de la nación y para llevar adelante programas de bienestar social y de seguridad alimentaria?

El acoso del gobierno de los Estados Unidos ha estado presente durante décadas en cualquier operación económico-financiera realizada por el país antillano con su dulce.

La importación de insumos de Europa, sobre todo para el funcionamiento de los centrales, tiene un encarecimiento que se mueve entre el 25 y el 35 por ciento, mientras las exportaciones del grano a ese destino disminuyen en precio a no menos del 10 por ciento.

A diferencia de otras naciones, por el bloqueo Cuba no destina su azúcar a ningún mercado preferencial ni puede vender directamente en el mundial donde la especulación provoca deterioro y frecuentes movimientos de las cotizaciones.

El país está presente a través de los "trader", compañías trasnacionales intermediarias que comercializan el dulce y obtienen importantes ganancias a costa de los productores.

Otro contratiempo está en los fletes, pues Estados Unidos excluye de sus puertos, por seis meses, a barcos que toquen radas cubanas, lo cual se traduce en más gastos a fin de cubrir los riesgos de los armadores.

Recientemente un viceministro del Azúcar, Nelson Labrada, expuso algunas de las consecuencias del bloqueo a esta rama de la economía nacional.

Tomando como fuente al funcionario, la agencia noticiosa argentina TELAM señalaba que de los 100 millones de dólares anuales en los cuales se calculan los efectos del bloqueo en la industria del sector en la última década, se pasó a 127 millones sólo para el período de abril de 2008 a marzo del 2009.

En este año varias compañías fueron multadas y tres bancos rechazaron hacer transacciones de pago con Cuba, reportó la agencia italiana ANSA.

Labrada detalló, continuó TELAM, que "un poco más de la mitad" de los 127 millones está "asociada a la obligación de reubicación de mercados de importación", porque "en lugar de comprar fertilizantes y herbicidas en Estados Unidos hay que adquirirlos en Europa", con el obvio encarecimiento.

Para Alberto Reyes, especialista en agroquímicos de la agricultura cañera en Camagüey, una de las principales regiones productores del país-, y actualmente encargado de su abastecimiento en esa provincia, dijo a la AIN que los abonos industriales Cuba los obtiene en México o Canadá, en el mejor de los casos.

Si fuera en Estados Unidos podríamos traer mayores cantidades porque nos saldría más barato, o hacerlo en el momento oportuno y almacenar sólo lo necesario, expresó.

Agregó que por esa razón en ocasiones se presenta una buena oferta en cuanto a precio y Cuba compra lo que puede y lo conserva en naves muchas veces sin las mejores condiciones, corriendo el riesgo de su deterioro.

El bloqueo estadounidense contra Cuba, que los nacionales porque lo han vivido lo califican justamente de genocida, no dejó eslabón sin atacar en este casi medio siglo de acción perversa, y el azúcar fue y es uno de sus frentes.

 

07/02/2010 18:06. Lucilo Tejera Díaz sin tema No hay comentarios. Comentar.

El tortuoso comercio de Estados Unidos a Cuba


En los últimos tiempos salió a relucir en escritos periodísticos o tribunas mundiales, regionales y nacionales el tortuoso comercio unilateral de la nación norteña a la antillana.


El canciller cubano Bruno Rodríguez, al hablar ante la Asamblea General de la ONU en 2009 cuando el mundo volvió a votar en contra del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, reconoció que el país antillano adquiere importantes volúmenes de producciones agrícolas en en su vecino del norte, pero de ahí a que ese país sea un “socio comercial” va un buen trecho.


La aclaración era preciso hacerla, porque funcionarios del gobierno y medios de prensa norteamericanos (y de otros lugares también) insisten en resaltar la relevancia de Estados Unidos en la venta de alimentos a Cuba y lo sitúan entre los primeros “socios comerciales” ignorando voluntariamente la realidad.


Desde el 2001 la administración estadounidense autorizó el comercio unilateral de agroalimentos a la nación caribeña, lo cual no fue ni por asomo una flexibilización del bloqueo por las condiciones tan duras para la parte cubana.


La compañía de Estados Unidos que quiera vender a Cuba debe primero solicitar y tener autorización del Departamento del Tesoro para viajar a La Habana a fin de contactar el negocio, y una vez acordado pedir al Departamento de Comercio la aprobación para llevarlo adelante.


Los agroalimentos sólo pueden ser transportados por barcos que operen bajo licencia de Estados Unidos y regresar en lastre (sin carga) porque el bloqueo no permite el intercambio, es decir, ventas desde Cuba, y además buque de otra bandera que toque puerto de la Isla no puede entrar a la nación norteña en 180 días.


Bien lejos de las prácticas internacionales que señalan el otorgamiento de créditos, Cuba debe pagar en efectivo y por adelantado, de lo contrario no se completa la transacción.


Ahora bien, ¿cómo se realiza este pago?


La operación necesita de una carta de crédito de banco cubano a uno europeo, y de este, que requiere de la autorización del Departamento del Tesoro, a una sucursal suya en Estados Unidos que a su vez lo pasa al del empresario vendedor, lo cual implica más gastos para Cuba y riesgos de errores en la tramitación de la documentación.


Encima de este “largo y tortuoso camino”, las licencias pueden ser revocadas por el gobierno estadounidense en cualquier momento, dejando en el aire el negocio y al país antillano en difíciles condiciones porque tendría entonces que empezar gestiones de urgencia para asegurar el alimento a su población.


Pero una vez cargado el barco y en camino a Cuba, donde estará en unas horas, todavía puede tener un impedimento más.


En una medida cínica, la administración estadounidense autorizó a su guardia costera a detener e inspeccionar en alta mar a esos buques, aduciendo que la nación de destino no posee confiabilidad en cuanto a evitar actos terroristas.


A raíz de las limitaciones financieras de Cuba por el impacto de la crisis mundial, que llevó a una disminución de sus exportaciones y por tanto reducción en los ingresos, medios de prensa de Estados Unidos e internacionales (que por cierto Cuba parece ser para ellos el único país en el planeta con esta situación) insisten en la baja este año del comercio en una sola dirección.


Pero la verdad es que si bien en los primeros tiempos tuvo un crecimiento sostenido, desde 2006 resulta evidente un descenso por las trabas y dificultades impuestas por el gobierno norteamericano para completar cualquier arreglo con grandes compañías, pues las pequeñas y medianas no pueden enfrentar las complejidades del proceso.


Con semejantes realidades es totalmente inviable aumentar ese tipo de comercio, si se le quiere llamar así a esta práctica, aunque la lógica indique que debía ser lo contrario.

07/02/2010 18:25. Lucilo Tejera Díaz sin tema No hay comentarios. Comentar.


Agricultura suburbana: ventaja neta

Por Lucilo Tejera Díaz

 

   Cuuando el periodista le preguntó al campesino Nicomedes Pérez Rey qué ventaja le concedía a la agricultura suburbana en fomento en los alrededores de la ciudad de Camagüey, contestó sin pensarlo mucho: “Más comida, y más barata para el pueblo.”

   Entre los más esforzados seguidores del nuevo proyecto, Pérez Rey considera además que, según los propósitos, se resuelve el problema sin solución hasta ahora: las producciones, muchas o pocas, van para el mercado casi directamente y no se deterioran o merman su calidad porque la empresa de Acopio no las recogió o demoró en hacerlo finca a finca.

   En esencia estos son los principales beneficios de la agricultura suburbana, que Camagüey comenzó a desarrollar en abril de 2009 como programa piloto para su extensión hacia otras ciudades de Cuba, y su concepción es que la producción se genere cerca de quienes la consumirán.

   Su núcleo consiste en la pequeña finca agropecuaria que coexiste con otras formas de producción, como la cooperativa y la granja estatal. Ahora estas fincas están extendidas en un radio de 10 kilómetros desde la periferia de Camagüey, y con peso importante entre los usufructuarios de terrenos del Estado.

   Otra característica consiste en que los agrarios llevarán por sus medios las cosechas a puntos de compra, donde se les paga al instante, y que distan no más de cuatro o cinco kilómetros del área en explotación, y de allí serán recogidas y trasladadas a su destino, o sea, el mercado estatal u otra institución para el consumo social.

   La agricultura suburbana posee otras singularidades como su sostenibilidad, el empleo de la tracción animal en la preparación de las siembras, el cultivo y la recolección, además del uso intenso de abonos orgánicos y prácticas agrícolas que cuiden y preserven el suelo.

   Todo esto traerá aparejado reducción de costos, y también de precios a la población.

   La vida ha demostrado, en la mayoría de los casos, que el abastecimiento de alimentos del agro a las ciudades no puede sostenerse en las grandes empresas, las cuales gastan excesos de combustible, pesticidas, fertilizantes industriales y maquinarias, mientras la productividad es baja y por tanto igual los resultados.

   El concepto que se aplica lo definió el Presidente cubano Raúl Castro en diciembre del pasado año en una sesión del Parlamento: “Se impone liberar en esta esfera, como en todas las demás, a las fuerzas productivas de restricciones para su desarrollo.”

 

   A unos meses de la puesta en marcha de esta modalidad de producción agropecuaria en Camagüey ya existen algunos resultados, pero lo más importante está en que se avanza con criterio de no retroceder, de aplicar correctamente las tecnologías, de cumplir lo pactado y de no dejar perder nunca más terrenos en malezas.

   Además de Camagüey, otras 17 ciudades fomentan la agricultura urbana, entre ellas Guantánamo, Bayamo, Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas y Ciego de Ávila, y 14 más deben iniciarla, si el Ministerio de la Agricultura aprueba sus respectivos proyectos. El caso es que este movimiento apunta a un verdadero desate de las fuerzas productivas, y se vislumbra con muy buenas perspectivas por su concepción.

   En realidad puede dar al traste con un agobiante problema: abastecer a la población de las ciudades de manera estable y rápida de alimentos agrícolas.

18/02/2010 16:12. Lucilo Tejera Díaz sin tema No hay comentarios. Comentar.


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